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ALMA:
Mi alma lleva tranquila, 21 años lo único que ha conseguido desestabilizarla en todo este tiempo es una puerta que debí cerrar de un portazo pero el destino se encargó de que nunca se cerrara, pero ahora desde hace unos meses hay piedras en mi camino, piedras que han hecho que mi alma vuele como una mariposa ya no acepta órdenes de mi cerebro, es difícil intentar sortear esas piedras cuando las encuentras a diario delante de ti. La primera piedra es grande, fuerte, robusta, mi alma golpea contra ella día tras día intentando traspasarla hacerla reaccionar, mientras mi cerebro le grita que pare, que acabará haciéndose daño y la roca jamás se moverá sigue impasible ante su presencia. La otra piedra es más pequeña a veces le habla a mí alma, intentado que caiga en una red llena de mentiras que no la llevarán a ninguna parte, mi único consuelo es saber que la piedra grande y robusta en unos meses desaparecerá de mí camino, y eso la llevará al olvido a la nada.
Hace unos días me crucé con mi puerta abierta esa que cada vez que veo intento cerrar con fuerza y que esta última vez cuando fui acercándome para cerrarla dejó escapar sus fantasmas con tal fuerza que creo que todos los que me rodeaban pudieron oír los latidos de mí corazón.
21 años de calma aparente y ahora la tormenta.
