Mi juguete favorito

Cuando era pequeña, como la mayoría de los niños, tenía un juguete del que jamás me separaba, incluso al ir creciendo, mi juguete seguía siendo especial para mi. Formaba parte de mi vida, de mi.

Pero nada es eterno y un día mi juguete se rompió, primero lloré, de impotencia, de rabia.

Intenté arreglar la situación por todos los medios posibles, inventé mil formas para que siguiese conmigo, pero él ya había decidido que era suficiente, las etapas pasan y la nuestra parecía que irremediablemente había llegado a su fin.

Lloraba con frecuencia observando el juguete en mil pedazos dentro de una caja de zapatos, me había negado a tirarlo, quizás en un futuro, pudiese arreglar la situación.

Un día que estaba abrazando a mi juguete hecho añicos, mi madre entró en la habitación,  se sentó a mi lado, en suelo.

Voy a darte un consejo, no debes tener apego, en la vida por nada ni por nadie, no se consigue ser feliz aferrándose a algo que no tiene solución.

¡No te entiendo! En la vida no siempre vas a tener los mismos objetos materiales, no van a estar contigo las mismas personas, cuando estas hayan finalizado su etapa en tu vida, se marcharán de una manera u otra,  y tú tienes que dejarlas marchar, tienes que entender que sentir apego, no hará más que hacerte daño y no dejarte avanzar, cuando esto ocurra tienes que soltar, dejar ir.

Así entendí, que en la vida todo llega, y todo absolutamente todo pasa,lo bueno, lo malo,lo mejor y lo peor.

Tome la caja de zapatos entre mis manos y la deposité en el cubo de basura así deje de sentir apego.

Al menos por el momento…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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