Maternidad

Supongo que muchas personas, quizás la mayoría no estén de acuerdo conmigo y es que cuando eres pequeña, al menos cuando yo lo era, ahora afortunadamente las cosas han cambiado.  Todos los cuentos que leí terminaban con la chica y el hombre perfecto, guapo, rico y súper enamorado, además si la cosa continuaba, película o libro quiero decir, no había felicidad mayor que la de ser madre.

En primer lugar el hombre perfecto no existe, no es por nada es que son humanos no robots, primera desilusión que te llevas al ir creciendo y encontrarte por el camino, ranas,sapos,serpientes de cascabel ,e imbeciles de toda índole.  Los mejores hombres del mundo para mí, mi padre y mi hijo, para mí madre quizás mi padre entre en el grupo anterior. Y mi hijo ya veremos .

Pero voy a enfocarme en la maternidad, esa si que es una gran mentira, ¡es preciosa, darle el pecho a tú  hijo/a una experiencia casi mística!. ¡ Mentira!

Soy madre de dos hijos maravillosos, jamás han dado un problema, son educados, magníficos estudiantes,acatan normas. Los quiero más que  a mi vida y es ahí justo ahí donde viene el problema, cuando fui madre entendí el significado de la frase»te quiero tanto que duele «.

Los hijos pasan a ser tu primera prioridad, tú mayor preocupación, nunca volverás a dormir igual. A partir de quedar embarazada todo son miedos y preocupaciones,que Irán creciendo con el tiempo, te acompañarán hasta el final de tus días.

Sinceramente no le veo el lado idílico a tanto sufrimiento y angustia.

A mis hijos ya adolescentes como consejo les digo ,que como madre que no quiero que sufran jamás, no tengan hijos, la maternidad está sobrevalorada, una mujer tiene mil cosas que hacer en la vida y la más importante no tiene por qué ser desarrollar la faceta de madre.

Quién quiera probar adelante total nadie escarmienta por cabeza ajena, pero chapó por todas aquellas que se eligen así mismas dejando la maternidad y los cuentos de hadas obsoletos para otras.

 

 

 

 

 

Resiliencia

Era viernes por sorpresa llegó un mensaje a mi WhatsApp. ¿Dónde estás, te tomas una cerveza conmigo? Era Israel, pasamos un rato agradable hablando de todo.

Aquel fin de semana ocurrió algo que cambiaría nuestras vidas drásticamente. El confinamiento a causa del Covid19, ya era real.

A partir del lunes el país se paralizó y con ello mi relación con Israel.

Mi vida se desbordó inmensamente, mi sensación de angustia era continua,no soportaba estar en semi libertad,  mi actividad era de las que no podía parar.

Mi vida se había convertido en un deja vu,todos los días eran iguales.

Cada día esperando noticias de Israel, que nunca llegaban.

La gente ya no era como antes, el estar confinados como animales había sacado lo mejor de unos pocos y lo peor de la mayoría.

Tenía la esperanza que nos volviéramos, más humanos, valoraramos más lo que importa de verdad en la vida y comenzaramos a vivir.

Pero ni los meses de confinamiento, ni los nuevos brotes, nada parece habernos enseñado lo esencial, la importancia de lo inmaterial.

Al menos algunos hemos aprendido que significa la palabra resiliencia y la hemos adoptado como filosofía .

 

 

 

 

 

 

 

La fotografía

He encontrado una foto antigua en la que sales, tú con tus hermanos, los recuerdos han llenado mi mente. Cuando era pequeña y estabas aquí, me gustaba irme contigo a la planta alta de la casa donde tenías tú telescopio, con toda la paciencia del mundo, me enseñabas, la luna, sus cráteres y sus mares, la osa mayor, Orión, explicándome que nombre y tamaño tenían las estrellas que formaban las constelaciones.

Me encantaba tú enciclopedia al principio te hacía buscar para mí la parte en la que hablaba de Ulises, me fascinaba,cuando fui creciendo era yo sola la que la buscaba y leía una y otra vez.

Me entusiasmaba cada vez que volvías de tus miles de viajes,  siempre antes de irte me preguntabas ¿Qué quieres que te traiga esta vez? Yo decía lo primero que se me ocurría y tú no volvías sin ello.

Con el tiempo nos distanciamos, mucho más de lo necesario, tanto que no llore tú muerte hasta años más tarde.

Te hubiese encantado haber conocido, a los pequeños el disfrute hubiese sido mutuo.

Aunque nunca lo supiste llegaste a ser mi tío favorito, pero la vida nos jugó una mala pasada, en la que ya culpar a alguien no tiene sentido.

Cuando veo las estrellas se que estas allí, entre tú pasión más infinita el universo.

Mi juguete favorito

Cuando era pequeña, como la mayoría de los niños, tenía un juguete del que jamás me separaba, incluso al ir creciendo, mi juguete seguía siendo especial para mi. Formaba parte de mi vida, de mi.

Pero nada es eterno y un día mi juguete se rompió, primero lloré, de impotencia, de rabia.

Intenté arreglar la situación por todos los medios posibles, inventé mil formas para que siguiese conmigo, pero él ya había decidido que era suficiente, las etapas pasan y la nuestra parecía que irremediablemente había llegado a su fin.

Lloraba con frecuencia observando el juguete en mil pedazos dentro de una caja de zapatos, me había negado a tirarlo, quizás en un futuro, pudiese arreglar la situación.

Un día que estaba abrazando a mi juguete hecho añicos, mi madre entró en la habitación,  se sentó a mi lado, en suelo.

Voy a darte un consejo, no debes tener apego, en la vida por nada ni por nadie, no se consigue ser feliz aferrándose a algo que no tiene solución.

¡No te entiendo! En la vida no siempre vas a tener los mismos objetos materiales, no van a estar contigo las mismas personas, cuando estas hayan finalizado su etapa en tu vida, se marcharán de una manera u otra,  y tú tienes que dejarlas marchar, tienes que entender que sentir apego, no hará más que hacerte daño y no dejarte avanzar, cuando esto ocurra tienes que soltar, dejar ir.

Así entendí, que en la vida todo llega, y todo absolutamente todo pasa,lo bueno, lo malo,lo mejor y lo peor.

Tome la caja de zapatos entre mis manos y la deposité en el cubo de basura así deje de sentir apego.

Al menos por el momento…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Quijote

Aún recuerdo la primera vez que te vi, llevabas la sudadera verde de tú equipo favorito, barba de un par de días. Me pareciste a simple vista perfecto.

El tiempo iba pasando, eras  un misterio, aún sigues siendolo, me propuse ir averiguando  poco a poco, paso a paso.

Supones para mí un reto, que algún día resolveré cómo el más interesante de los Escape Room.

La vida no nos cruza, tendrá sus razones, somos como Galilea, la amiga de Sergio Dalma.

De momento,seguiré disfrutando de nuestros debates y de tú acento manchego.

¿Seguro que el hilo rojo se encuentra siempre en la misma persona, en el mismo lugar?

Y el tiempo pasa…

Han pasado ya más de dos años, demasiado tiempo para nada.

En todo este tiempo me he caído y levantado tantas veces que a mis rodillas y manos no le caben más cicatrices, y del corazón mejor no hablemos se ha partido y recompuesto a partes iguales.

Dicen que todo en la vida sucede por algo y cada persona que se cruza en ella tiene una misión.

Muchas veces has hecho mención a la química, pero una persona en cierta ocasión me dijo: La química no tiene por que ser vinculante.

A lo que tú respondiste: Ya veremos.

Más de dos años y por más vueltas que ha dado la noria seguimos en el mismo lugar.

¿No se que responderías ahora, si te dijese otra vez que la química no es vinculante?